La enfermedad de Alzheimer

2016-02-26    |    Neuropsicología

El Alzheimer es un trastorno neurodegenerativo primario, de inicio desconocido, que suele aparecer a partir de los 65 años (aunque también puede darse en gente más joven). Se produce principalmente por la aparición de ovillos neurofibrilares y placas seniles de Beta-Amiloide en el tejido cerebral, junto a la reducción del neurotransmisor Acetilcolina y progresiva atrofia cerebral.

Estos factores producen un deterioro cognitivo, emocional y conductual, que aparece de forma lenta y gradual. Habitualmente, el inicio de estos síntomas se caracteriza por discretos fallos de memoria en el día a día (no acordarse de dónde dejó las llaves, el nombre de un conocido o una receta de cocina), que van acentuándose en el tiempo hasta constituir una clara incapacidad para realizar cualquier actividad cotidiana (olvido del nombre de familiares directos, de cómo usar los cubiertos para comer o incluso de dónde está el baño en casa).

Junto a la pérdida de memoria, también aparecen otros síntomas como:

-  Afasia (pérdida de la capacidad para comunicarse a través del lenguaje)

-  Apraxia (incapacidad para realizar gestos o actividades con componente motor como vestirse)

-  Dificultades en la capacidad de razonamiento

-  Alteración en la orientación espacial

-  Cambios en el estado de ánimo (irritabilidad, depresión, apatía y falta de iniciativa, etc.), en el patrón de sueño y en el apetito.

El tratamiento de la enfermedad está enfocado a retrasar su progresión mediante farmacología y estimulación cognitiva. Esta última es de suma importancia, puesto que va adecuándose a las necesidades del paciente según cada etapa del trastorno.

En general, en una primera fase, cuándo se inician los síntomas, es importante hacer uso de estrategias mnemotécnicas como llevar una agenda personal dónde poder apuntar fechas, nombres o cualquier otro detalle necesario en el día a día del paciente.  También es de gran utilidad la estimulación mediante crucigramas, sudokus, la lectura o cualquier actividad que suponga un reto cognitivo. En las fases intermedias, cuando las dificultades son ya claramente patentes, se recomienda realizar adaptaciones en el ambiente físico (hogar) para mejorar la seguridad, establecer rutinas y seguir ejercitando las capacidades cognitivas a través de cuadernos de escritura o programas virtuales. En las últimas fases, los tratamientos mejor establecidos son la terapia de reminiscencia, la musicoterapia o las técnicas de orientación a la realidad.

Por último, siguiendo estas fases, en el Centro Perfetti realizamos un tratamiento neuropsicológico individualizado, potenciando las capacidades del paciente con el objetivo de mantener su autonomía el máximo tiempo posible. Mediante distintos materiales adaptados a las preferencias del individuo y, gracias al trabajo interdisciplinar, se incide no sólo en la estimulación y mantenimiento de la memoria, el lenguaje o las funciones ejecutivas, sino también en los sentidos del gusto, el olfato o el tacto. La asistencia al centro también permite trabajar el estado de ánimo, especialmente la apatía y la depresión al involucrar al paciente en una rutina activa en su día a día. 



Volver al listado de noticias
Temas

No se trata de enseñar al enfermo a "moverse", sino de guiarle para que dirija la atención hacia las diferentes informaciones provenientes del cuerpo.

Carlo Perfetti, Neurólogo

El aprendizaje es la condición previa al proceso de desarrollo.

Vygotsky L.S, Psicólogo

El problema está en el cerebro y no en el músculo. Usemos el cerebro del paciente.

Carlo Perfetti, Neurólogo
Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar los servicios que se ofrecen. Si continúa navegando, asumiremos que acepta su uso