¿Qué es el dolor?
La IASP (International Association for the study of
the Pain) define el dolor como una experiencia sensorial y emocional
desagradable asociada a una lesión de los tejidos real o potencial, o descrita
como la ocasionada por dicha lesión.
¿Qué quiere decir la
definición de la IASP?
Que la conexión entre el daño del tejido y el dolor
no siempre es necesaria. La sensación dolorosa puede existir cuando se ha
superado la fase del daño tisular como en el síndrome doloroso regional
complejo o incluso en ausencia de un daño biológico real en la zona dolorosa
como es el caso de la fibromialgia o los dolores neuropáticos de los pacientes
que han sufrido un ictus.
Así
es que el dolor y la lesión no siempre van de la mano.
¿Por qué puede haber dolor
si ya no hay daño en el tejido?
Porque el dolor se genera en el cerebro. Al recibir
la señal de “peligro” de los nervios periféricos, el cerebro analiza y procesa
toda la información de nuestro cuerpo, el sentido del tacto, de la posición del
cuerpo, de la temperatura… y puede responder con dolor o no, dependiendo del
análisis que haga de toda esta información y de cómo la evalúe.
El martillazo provoca dolor porque el cerebro
realiza una evaluación de la información que le llega y que le dice que hay
tejido dañado. Este caso es bastante obvio pero el dolor neuropático es mucho
más complejo ya que considerando que el dolor empieza en el cerebro éste
depende de muchos aspectos del ser humano no solo físicos sino también mentales
como la percepción de nuestro propio cuerpo o de cómo sepamos estar atentos al
mismo. Vivimos en una sociedad donde nuestra mente recibe mucha información del
exterior y pocas veces prestamos atención a lo que ocurre en nuestro cuerpo
hasta que no sentimos el dolor. Eso conlleva enfermedades tan comunes como el
dolor crónico de espalda donde un masaje sienta bien al momento pero a la larga
el paciente verá que no es la solución.
Por lo tanto es el cerebro el que “decide” si
tendremos dolor o no dependiendo de la información (contacto, presión, posición
de las articulaciones…) que le llegue proveniente de nuestro cuerpo.
Cuando sufrimos dolor, tenemos una tendencia a
bloquear la parte del cuerpo que duele.Bloqueamos la espalda para sentir menos dolor, por
lo que fragmentamos (capacidad para mover varias articulaciones y partes de
nuestro cuerpo a la vez con facilidad) menos nuestro cuerpo, enviando menos
información al cerebro o la que llega no es coherente con las demás. Esta
incoherencia provoca cambios plásticos en la estructura de nuestro cerebro y
como consecuencia una alteración de la representación de nuestro cuerpo a nivel
cerebral (“cuerpo virtual“). En todas las valoraciones de fisioterapia de los
casos que presentan dolor neuropático se detectan alteraciones perceptivas del
cuerpo (contacto, presión, sensación del peso del cuerpo, la posición en el
espacio del cuerpo…) debido a que nuestro cerebro ha cambiado su representación
y su esquema del cuerpo.
El dolor no provoca alteraciones perceptivas sino
que las alteraciones perceptivas provocan el dolor, o lo que es lo mismo no
percibir bien el cuerpo genera dolor. Entonces, ¿es importante trabajar durante
los ejercicios la recuperación de la percepción del cuerpo? Está claro que si,
es más, si se recupera esta capacidad de percibir el propio cuerpo, el dolor
disminuye o desaparece.³
A continuación detallamos algunas de las
expresiones de pacientes con dolor neuropático que han sido tratados en el
Centro Perfetti las descripciones de las cuales son fundamentales para que el
fisioterapeuta responsable pueda completar su valoración.
Paciente con Axonotmesis del nervio ciático
poplíteo externo. 29 años
“Noto el pie frío,
entumecido. El frío me llega a molestar. Como cuando estás en la nieve, que no
lo puedes mover. El otro pie también está frío, pero noto las diferentes
partes. En el derecho lo noto todo unificado, como un bloque”
Paciente con hemiplejia izquierda por Ictus
Hemorrágico. 68 años
“Al andar, la parte baja de la espalda está rígida.
Me falta elasticidad al moverme, he perdido la sensación de la pelvis ligera de
antes”
Paciente con Síndrome Doloroso Regional Complejo.
25 años
“No puedo recordar las sensaciones de mi pie antes
del dolor” “Siento
agujas y alfileres, descargas eléctricas, cuando lo toco empeora” “Es como si mi tobillo estuviera bloqueado. La
sensación es como si algo atravesara el tobillo, un cuchillo plantado en el
tobillo”
Como vemos todas las descripciones hacen referencia
a una alteración de la percepción de la zona afectada y ciertamente la pruebas
realizadas en valoración confirman esta alteración. A la larga esta falta de
fragmentación, puede generar una alteración en la capacidad de construir
información con dicha parte del cuerpo, no sentiremos bien, no moveremos bien…
Al mismo tiempo, la representación corporal que
tiene nuestro cerebro (el “cuerpo virtual”) se modificará .
Paciente con hemiplejia
izquierda a causa de ictus hemorrágico. 67 años
“Noto mi pierna como si fuera un trozo de madera”
Paciente con hemiplejia
izquierda a causa de ictus isquémico. 71 años
“No soy capaz de imaginarme mi brazo sin dolor”
Paciente con Axonotmesis del nervio ciático poplíteo externo. 29 años
“El dorso del pie no me lo imagino. Está difuso”
Estas descripciones de diferentes patologías
completamente personales, únicas, emocionales y que caracterizan al paciente
con dolor reflejan lo que los autores llaman una incongruencia entre la intención de movernos y el movimiento que somos
capaces de realizar por lo que como consecuencia sentiremos el dolor. Esta situación provocará lo que en términos
científicos se llama “disfunción”, un desequilibrio que se da a nivel del
Sistema Nervioso Central.
Nos encontramos entonces con un claro problema
informativo entre cerebro y cuerpo, entre la intención de lo que quiere hacer y
lo que realmente pasa por lo que durante la rehabilitación es fundamental poner
en relación siempre el cerebro con el cuerpo y el cuerpo con el cerebro.
¿Pero cómo se hace una
terapia para eso?
El fisioterapeuta especialista en poner en relación
el cuerpo con el cerebro se llama fisioterapeuta neurocognitivo y tiene la
función de conducir al paciente a la reconstrucción de la percepción del cuerpo
del paciente.
Los ejercicios nacen de una previa valoración de
cada caso. Los ejercicios permiten que el paciente dirija la atención al cuerpo
para percibir la zona afectada generando nuevas experiencias que no se centren
en el dolor. Cada ejercicio es un problema que el paciente debe resolver a
través de su propio cuerpo mediante la activación de diferentes procesos
mentales como la atención, la memoria, la capacidad para prever o anticipación,
resolución de problemas, imaginación mental... Con cada ejercicio-experiencia
creamos aprendizaje generando una reorganización del mapa cortical que modifica
la manera de sentir de la zona afectada y como consecuencia modifica la forma
de moverse del cuerpo llevando al paciente a una nueva sensación con menos
dolor o incluso sin dolor.
Por ejemplo si cerramos los ojos
podremos saber en qué posición está exactamente nuestro brazo, si está
estirado, doblado, hasta podemos saber a qué distancia de la mesa está. No nos
hace falta mirar, nuestro cerebro con su “cuerpo virtual” es capaz de reconocer
a través de las informaciones que le envía las diferentes partes del cuerpo.En el caso de un
paciente con dolor neuropático de hombro o en la mano debido a un ictus el
médico le habrá realizado alguna radiografia, le habrá hecho pruebas y le
comentará que no tiene nada, que el dolor está en su mente pero en cambio se
manifiestan los simptomas del dolor.
¿Entonces, cómo puedo
relacionar la mente con el cuerpo en un caso de ictus?
A continuación vemos un par de ejercicios
neurocognitivos dirigidos a relacionar el cuerpo con la mente para volver a
reorganizar el mapa del cuerpo en nuestro cerebro. Evidentemente estos
ejercicios no sirven para todos los casos, insistimos que es necesaria una
valoración previa por parte del especialista.
El primero es un ejercicio de reconocimiento de
superficies táctiles con la palma de la mano. El paciente deberá reconocer con
los ojos cerrados qué superficie se le coloca debajo de la mano. Durante este
ejercicio se deberá utilizar estrategias neurocognitivas como la percepción del
tacto, la imagen motora del lado sano al lado afectado o el recuerdo de alguna
experiencia previa a la situación dolorosa entre otras.
En
segundo lugar vemos un ejercicio de reconocimiento de diámetros distintos donde
el fisioterapeuta guiará al paciente físicamente y cognitivamente al
reconocimiento de los diámetros. Igual que en el ejercicio anterior el paciente
estará con los ojos cerrados y para reconocer qué circulo le traza el
fisioterapeuta con el movimiento del brazo su cerebro deberá dirigir su
atención al mismo. Durante este proceso el cerebro construye informaciones
llamadas cinestesicas que permitirán elaborar un mapa del hombro que irá
substituyendo poco a poco al dolor.
¡Si el dolor está en el
cerebro… tratémosle adecuadamente!
¡Cada caso es diferente
igual que cada persona es distinta!
Ángeles
Pérez Fisioterapeuta del Centro Perfetti
Pide
una primera visita de valoración llamando al 931929419
Bibliografía.
David S. Butler, G. Lorimer Moseley. Explicando el
dolor. 2003 Editorial Noigroup Publications para NOI Australasia Pty Ldt.
Rizzello
C. Il dolore e la construzione dell’informazione. Revista Riabilitazione
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Romeo
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G.Lorimer
Moseley, Herta Flor. Targeting Cortical Representations in the treatment of
chronic pain: a review. Neurorehabilitation and neural repair. XX (X) I-7 2012
C.
Perfetti, F.Pante, C. Rizzello, M. Zernitz e col. Il dolore come problema
riabilitattivo. Editorial Piccin 2016
C.
Perfetti, S.Chiappin. Un’emozione chiamata dolore. Editorial Turato Edizioni
2008
No se trata de enseñar al enfermo a "moverse", sino de guiarle para que dirija la atención hacia las diferentes informaciones provenientes del cuerpo.
Carlo Perfetti, Neurólogo
El aprendizaje es la condición previa al proceso de desarrollo.
Vygotsky L.S, Psicólogo
El problema está en el cerebro y no en el músculo. Usemos el cerebro del paciente.
Carlo Perfetti, Neurólogo